¡No a la penalización de los clientes!

Con la presentación de una „Ley-Anti-Cliente“ dirigi la CDU/CSU en mayo del 2004 una involución social: bajo el pretexto de luchar „contra el tráfico de personas“ deben ser procesados los clientes de prostitutas como criminales, si tienen contacto sexual con mujeres que sean consideradas  „víctimas del tráfico de personas“.

La CDU/CSU aprovech varias veces el debate en el hemiciclo sobre el aumento de las disposiciones de penalización para hacer presentable ante la buena sociedad su „Ley-Anti-Clientes“. El consejo federal (Bundesrat) decret en noviembre del 2004 por mayoría una resolución correspondiente en el que esta solicitud se „seguir“ considerando. Después que la ministra de justicia Zypries (SPD) en octubre del año pasado mostró una cierta disposición a moderar su actitud en el parlamento (Bundestag), su secretario de estado prof. Geiger en su consejo federal (Bundesrat) fue más claro: Se desea abarcar la penalización del cliente incluso más de lo que propone la CDU/CSU. „Nosotros queremos tipificar exactamente el punto en el que el cliente se convierte en hechor procesable. Para eso necesitamos tiempo.“ O sea que la penalización del cliente „no esta fuera de agenda“, declaró él el 26 /11 /2004 al Gobierno Federal.

El trasfondo de esta iniciativa archiconservadora es que para la CDU/CSU se consider  como una infame derrota la entrada en vigencia de la Ley de Prostitución del año 2002. El anteproyecto de ley de la CDU/CSU es en consecuencia una tarda „Lex Friedman“. Los clientes de la prostitución deben ser estigmatizados como „verdaderos explotadores“ de las mujeres que ejercen la prostitución, criminalizando de esta manera la demanda de servicios y favores sexuales para, como en Suecia, volver a poner en la picota de la vergüenza a la prostitución.

„Quien se lucra gracias al tráfico de personas debe ser castigado de igual manera que aquel que dirige el tráfico de mujeres“, dice de primas a primeras el reluciente y evidente slogan de los cristianodemócratas. El verdadero asunto es, sin embargo, que segán las nuevas disposiciones penales sobre el tráfico de personas las migrantes y entre éstas especialmente las mujeres extranjeras que desean trabajar en la prostitución podrán ser declaradas rápidamente y contra su voluntad como „víctimas del tráfico de personas“: Ellas solo necesitan no estar exactamente informadas sobre las condiciones laborales locales, hablar poco y/o hacerse entender en mal alemán o caer en condición de desempleo o sin vivienda  y ya pueden ser catalogadas como victimas del tráfico de personas y ser deportadas. Su anterior consentimiento de una migración de prostitución será declarada como sin fundamento, su decisián y deseo serán ignorados.

Según esta lógica bien podran determinados trabajadores extranjeros mayores de 50 años ser considerados „victimas del tráfico de personas“ y el Estado Alemán habra de ser considerado entonces como un sindicato de criminales.

Para las prostitutas residentes ilegales en Alemania es suficiente el argumento „temor de expulsión y deportación“, para ser declaradas „victimas del tráfico de personas“. Es obvio que un cliente de la prostitución bajo este trasfondo relativamente rápido puede ser tratado como criminal y ser estigmatizado por la sociedad.

Los conservadores cristiano demócratas con esta „Ley-Anti-Cliente“ quieren promover el estado vigilante controlador y propagar su intromisión en las esferas privadas e intimas. Los clientes deben ser enganchados como soplones y guías para posibilitar aún más redadas. La progresiva erosión de la tradicional pequeña unidad familiar debe ser evitada con una lucha ultraconservadora y de mitigación habilidosa contra la prostitución.

La iniciativa de la CDU/CSU no esta dirigida como se afirma solo contra los clientes de las denominadas „prostitutas obligadas“, sino contra toda la demanda de servicios y favores sexuales que se pretende reducir. Las disposiciones penales contra los clientes de la prostitucißon son una cruzada conservadora moralista contra una moral sexual más abierta. Prostitución y migrantes de prostitución no encajan en el manual cultural alemán“ de los cristianodemócratas.

Bajo la fachada de la „lucha del tráfico de personas“ deben ser embarcados los partidos Rojiverdes (Rot/Grün) y otras fuerzas sociales y ser ganados para un rol social involutivo. Aún la propuesta de disposiciones penales de la CDU/CSU no es ley. Tampoco se debe permitir que lleguen a serlo. Esto hay que impedirlo.

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